Pocos recordarán como en su época de senadora estatal por Florida, Ileana Ros-Lehtinen movilizó a la comunidad inmigrante nicaragüense, cubana, guatemalteca y salvadoreña en esa península, para apoyar el proyecto de Ajuste Nicaragüense y Acta de Alivio para Centroamericanos (NACARA), redactado por el entonces legislador republicano en la Cámara de Representantes Lincoln Diaz-Balart.

El documento que por varios años no consiguió los votos necesarios para su promulgación fue incluido en el Congreso como parte del Acta de Apropiaciones para ser aprobado en noviembre de 1997, considerándose como la reforma inmigratoria más importante de la modernidad, después de la amnistía de 1986.

La medida que otorgó la residencia permanente y posteriormente la ciudadanía estadounidense a miles de exiliados nicaragüenses generó tanto agradecimiento y admiración hacia el ya retirado Diaz-Balart y Ros-Lehtinen, que ella fue nombrada oficialmente madrina por de esa comunidad.

Veinte años después y con otro grupo de miles de nicaragüenses en posibilidades de ser repatriados por la cancelación del Programas de Proteccion Temporal (TPS) para inmigrantes de Nicaragua, la republicana Ileana Ros-Lehtinen vuelve a salir en defensa de sus ahijados, políticamente hablado, y todas las comunidades a las que el Departamento de Seguridad Interna (DHS), les cancele ese beneficio.

Justo cuando la gran mayoría de los latinos ha desarrollado una fuerte repugnancia en contra de todo aquel que lleve antepuesto el adjetivo republicano, por ser el partido político que llevó a Donald Trump al poder, el esfuerzo que realice Ros-Lehtinen en aras del beneficio de miembros de nuestra comunidad tendría que ser siempre reconocido.

La incansable promotora de los derechos humanos, derechos de los inmigrantes indocumentados y derechos de la comunidad homosexual, lésbica y transgénero (LGBT), llegó a ocupar su primer curul en el edificio legislativo de Florida en 1982, para convertirse en 1989 en la primera cubano-americana y republicana en llegar a la Cámara de Representantes en Washington.

Ahora desde esa tribuna, Ros-Lehtinen ha decidido unir fuerzas con las representantes demócratas Yvette Clarke, por Nueva York, y Pramila Jayapal, por el estado de Washington, para presentar el proyecto de ley ASPIRE.

Las tres legisladoras quieren que cada persona protegida con TPS desde antes del 1 de enero de 2017, tenga oportunidad de solicitar la residencia permanente siempre y cuando logre demostrar ante la corte de inmigración, que enfrentaría dificultades extremas si se le deportara a su país de origen.

Según Christine Bennett, portavoz de Clarke, no se pretende “repartir tarjetas verdes [como se le conoce a la tarjeta de residencia legal]”, pero habrá que tener cuidado al exponer la idea ante la cúpula en Washington, donde dictar medidas para expulsar del país a más inmigrantes se ha convertido en la mejor manera de desviar la atención de la población ante las constantes fallas que comete la administración de Trump.

El proyecto de ley que también busca la creación de un nuevo “estado de protección”, exclusivo para beneficiarios del TPS que han estado por lo menos cinco años en Estados Unidos, tendría como reto ganar simpatía en ambas tribunas del Congreso, la Cámara de Representantes y el Senado, para ser aprobado.

En su defensa, el hecho de que un juez de inmigración sería quien decida el futuro del solicitante a través de ASPIRA podría generar confianza e interés de republicanos y demócratas para apoyar el plan. Sin embargo, la saturación actual en los tribunales migratorios con 600,000 casos pendientes, demuestra que esos magistrados lo que menos necesitan es aumentar más de 300,000 solicitudes de residencia legal a su largo listado de espera.

A primera vista es difícil ver por donde estas tres legisladoras llevarán su propuesta, pero de mucho ayudará la experiencia de Ros-Lehtinen en la búsqueda del apoyo bipartidista necesario para que EEUU siga amparando a esos inmigrantes plenamente arraigados a este país, con empleo o negocios propios e hijos estadounidenses.

De esta manera vuelve Ileana Ros-Lehtinen a endosar la defensa de nicaragüenses y centroamericanos en la que podría ser su ultima gran batalla en Washington. Hace tiempo la prensa de la Florida informó que ella no se presentará a la reelección en los comicios legislativos de noviembre próximo Ojalá que su retiro a la vida privada sea después de haber conseguido la adopción legal de parte de Estados Unidos a sus ahijados políticos y el resto de los que cuidaron su TPS.